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Los 10 defectos más comunes del repintado automotriz

Los 10 defectos más comunes del repintado automotriz

Defectos de repintado hay muchos, pero conocerlos es el primer paso para evitarlos. En el repintado automotriz, incluso usando materiales de calidad, pueden aparecer fallas en el acabado final.

Tabla de contenido:

Los 10 defectos más comunes del repintado automotriz y como solucionarlos

 Esto frustra tanto a pintores autodidactas como a estudiantes de carrocería y profesionales, ya que un solo error puede arruinar un trabajo y obligar a repetir procesos.

En esta guía práctica de 2025 abordaremos los diez defectos pintura coche más comunes en talleres de pintura automotriz, explicando cómo identificarlos visualmente y, sobre todo, cómo prevenirlos y corregirlos paso a paso. Hablaremos de problemas frecuentes como piel de naranja pintura (textura rugosa), descuelgues pintura (chorretones por gravedad) o velados pintura (acabado blanquecino y sin brillo), entre otros.

Además, daremos consejos generales para lograr un acabado perfecto en la aplicación de pintura automotriz, abordando desde la correcta regulación de la pistola de pintura hasta la importancia de la limpieza y la viscosidad de pintura adecuada.

¡Vamos a ello!

1. Siliconas (cráteres por contaminación)

Ejemplo de “siliconas” formados como cráteres circulares en la capa de pintura.

Los ojos de pescado se manifiestan como pequeños cráteres redondeados en la superficie pintada, similares a las huellas que dejaría una gota sobre agua. Visualmente son depresiones semi redondas, a veces agrupadas, que aparecen durante o inmediatamente después de la aplicación de la pintura.

Este defecto de repintado es muy llamativo, pues rompe la uniformidad del acabado con hoyuelos que reflejan la luz de forma irregular.

Causas principales

  • Contaminación por silicona u otras sustancias: restos de pulimentos con silicona, ceras o aceites en la superficie provocan que la pintura “repela” en esos puntos.

  • Aire comprimido impuro: filtrado deficiente del aire de la pistola; si el compresor aporta aire con trazas de aceite o agua, generará cráteres.

  • Pulverizaciones cercanas: pintar cerca de áreas donde se aplican sprays aerosol (lubricantes, limpiadores) puede introducir partículas contaminantes en el barniz.

  • Preparación inadecuada del sustrato: suciedad, grasa o polvo mal limpiados en la carrocería antes de pintar facilitarán la formación de estos cráteres.

  • Equipos sucios: una pistola de pintura o recipientes con residuos de solvente, grasa o detergente pueden transferir contaminantes al esmalte.

Prevención

  • Limpieza meticulosa: descontamina y desengrasa bien la superficie con productos antisiliconas antes de pintar; usa paños libres de pelusas y cámbialos con frecuencia.

  • Aire seco y limpio: purga el compresor regularmente y coloca filtros separadores de humedad/aceite en la línea de aire.

  • Herramientas sin contaminar: limpia a fondo la pistola, mangueras, varillas de mezcla y recipientes; que no tengan restos de pintura vieja, aceite ni otros químicos.

  • Evitar siliconas en el área de pintado: no uses pulimentos con silicona antes de pintar, y mantén alejados sprays de silicona, lubricantes en aerosol o insecticidas durante la aplicación de pintura.

  • Control del ambiente: pinta en cabina o espacio libre de polvo. Un ambiente limpio y con buena ventilación reduce la probabilidad de partículas indeseadas.

Corrección paso a paso

  1. Secar y evaluar – Deja secar completamente la pintura afectada. A veces los cráteres (ojos) se aprecian más claramente una vez curado el barniz. Limpia suavemente para quitar residuos de cera o grasa remanentes.

  2. Lijado fino de la zona – Si los cráteres son pocos y superficiales, lija el área con lija al agua grano P1500, extendiendo un poco más allá del defecto. Luego afina con lija P3000 para eliminar rayas de lijado.

  3. Pulido de pintura – Pule la superficie lijada con un compuesto de corte rápido y pulidora, devolviendo el brillo. Este pulido de pintura puede eliminar totalmente los ojos de pescado pequeños.

  4. Reaplicación localizada (si persiste) – Si aún se notan las hendiduras o eran muy profundas, tendrás que lijar hasta eliminar completamente el defecto. Limpia bien con desengrasante antisiliconas y aplica nuevamente las capas de fondo, color y transparente en esa zona, integrándolas con el resto de la pieza.

  5. Prevención futura – Finalmente, revisa tus procesos para evitar recaer en el problema: mejora la limpieza, purga de aire y manejo de materiales antes del siguiente repintado.

2. Puntos de alfiler (pinholes)

Los puntos de alfiler son diminutos orificios o picaduras en la pintura, similares a poros o agujitas muy finas. A diferencia de los cráteres del tipo “siliconas”, estos defectos son más pequeños y de profundidad variable, pudiendo llegar hasta la capa de imprimación. Visualmente, el acabado presenta una superficie porosa: pequeños puntitos o burbujas reventadas, perceptibles al tacto como asperezas. Suelen descubrirse al reflejar la luz sobre el barniz, que revela esos micro-hoyos dispersos.

Causas principales

  • Solventes o aire atrapados: ocurren cuando aire, humedad o disolvente quedan encapsulados bajo la película de pintura y luego escapan, formando un poro al romper la capa. Aplicar manos muy espesas o secar demasiado rápido la superficie favorece este fenómeno.

  • Reductor inapropiado: el uso de un disolvente o catalizador demasiado rápido para las condiciones ambientales no permite que la pintura nivele y libere sus gases a tiempo, generando burbujitas internas.

  • Poco tiempo de evaporación: no respetar los tiempos de oreo entre manos sucesivas deja solvente residual; al aplicar la siguiente capa, se forman bolsas de aire/solvente que luego estallan en forma de puntos de alfiler.

  • Superficie muy porosa debajo: si la capa de masilla o aparejo tenía poros sin cubrir, la pintura de acabado puede hundirse en ellos y dejar esos huecos visibles (similar a los “rechupados” o mapeos).

  • Mezcla con burbujas: agitar o batir la pintura excesivamente puede introducir burbujas de aire en la mezcla que acaben en la película aplicada.

Prevención

  • Disolventes adecuados: sigue la ficha técnica y utiliza el reductor/catalizador recomendado según la temperatura ambiente, para que la pintura tenga el tiempo justo de secado.

  • Manos finas y flash-off: aplica capas medias en lugar de una muy gruesa; es preferible dar una mano extra que sobrecargar. Deja evaporar cada mano el tiempo indicado antes de la siguiente.

  • Inspección del fondo: rellena poros en masilla o imprimación con aparejo y lija correctamente antes de aplicar color. Una superficie bien sellada evita que el acabado “chupe” y forme cavidades.

  • Mezclado y colado: mezcla la pintura suavemente, evitando atrapar aire. Deja reposar un par de minutos tras agitar. Siempre cuela la pintura al cargar la pistola para filtrar grumos o burbujas.

  • Evitar secados forzados prematuros: no apresures el secado con calor extremo o aire directo entre manos; un secado superficial demasiado rápido retiene solventes debajo.

Corrección paso a paso

  1. Lijar hasta eliminar los poros – Una vez detectados los puntos de alfiler, lija el área afectada con cuidado. Si son superficiales en el transparente, puede bastar lijar la capa de barniz (grano ~P1000-1500) alrededor del punto hasta alisarlo. Limpia con desengrasante para ver si desaparecieron.

  2. Relleno (si es necesario) – Si los orificios atraviesan el color o llegan al fondo, lija más profundo hasta eliminarlos completamente. Aplica una capa de aparejo para rellenar cualquier micro-pozo restante. Tras secar, vuelve a lijar el aparejo con grano fino (P600-P800) para nivelar.

  3. Re-pintar la zona – Reaplica la pintura de acabado: si solo se lijó barniz, puedes repintar con transparente. Si se expuso base, primero reaplica color en difuminado sobre la zona reparada y luego cubre con barniz toda la pieza o hasta un corte apropiado.

  4. Pulido final – Una vez curado el nuevo acabado, pule suavemente la transición entre la zona repintada y el resto para igualar el brillo. El resultado debe ser una superficie continua, sin puntitos ni marcas visibles.

  5. Controlar proceso – Para evitar repetirlos, revisa tu proceso de mezclado y aplicación: tal vez necesitabas un diluyente más lento, más tiempo de espera entre capas o mejorar la preparación del fondo.

3. Sangrado de color

El sangrado se evidencia como una alteración de color en ciertas zonas del repintado, generalmente visible cuando un pigmento fuerte de una capa inferior migra hacia la capa superior. Visualmente puede notarse como manchas o un cambio de tonalidad (ej. zonas más amarillentas, rojizas o que transparentan el fondo). Por ejemplo, repintar de blanco sobre un antiguo rojo y que con el tiempo aparezca un tinte rosado es típico de sangrado de pigmento. Es un defecto menos “textural” y más de colorimetría, pero arruina la uniformidad del tono.

Causas principales

  • Incompatibilidad química entre capas: utilizar sistemas de pintura de diferentes fabricantes o no recomendados entre sí (primer, base color, barniz) puede ocasionar que los solventes de la capa nueva disuelvan pigmentos de la antigua y los arrastren a la superficie.

  • Falta de aislante: no aplicar una capa selladora (primer o aparejo) al repintar sobre colores muy intensos o antiguos permite que el color viejo “sangre” hacia el nuevo. Pigmentos orgánicos rojos, amarillos y verdes son conocidos por migrar si no se aíslan.

  • Disolvente muy agresivo: usar disolventes o catalizadores fuertes puede reactivar la pintura vieja debajo, ablandándola y mezclando pigmentos entre capas.

  • Excesivo espesor húmedo: capas de color demasiado cargadas humedecen en exceso la base inferior y facilitan la disolución de sus componentes.

  • Pintura anterior no catalizada: repintar sobre esmaltes antiguos de un componente (nitrocelulósicos, sintéticos) sin una preparación adecuada puede derivar en sangrados, al no ser capas químicamente estables.

Prevención

  • Sistema de pintura uniforme: siempre que sea posible, utiliza productos compatibles de la misma línea o fabricante para todas las capas (desde la imprimación hasta el barniz). Así aseguras que los químicos sean estables entre sí.

  • Sellar colores problemáticos: si vas a repintar un coche de color muy vivo (rojo, naranja, verde) con otro más claro, aplica primero un aparejo o sellador recomendado como “barrera” entre el color viejo y el nuevo.

  • Disolventes adecuados: emplea disolventes de evaporación acorde a la capa inferior. En repintados sobre pintura vieja sensible, prefiere disolventes más suaves y capas húmedas controladas para no reactivarla.

  • Preparación de la superficie: lija la pintura antigua hasta matar el brillo y limpiar posibles pigmentos superficiales sueltos. Limpia bien el polvo de color antes de repintar.

  • Pruebas en zonas ocultas: si sospechas riesgo de sangrado, haz una pequeña prueba de aplicación de base color en una zona poco visible. Observa si cambia de tono tras unos minutos; de ser así, necesitas un aislante.

Corrección paso a paso

  1. Detener el proceso – Si notas sangrado durante la aplicación (por ejemplo, aparecieron manchas de otro color al dar la base), detente. No apliques más capas encima esperando cubrir, porque el pigmento seguirá migrando.

  2. Lijar la zona afectada – Una vez seco lo ya aplicado, lija cuidadosamente las áreas donde se alteró el color hasta eliminar la capa contaminada. En casos severos, puede implicar llegar nuevamente a la imprimación. Difumina los bordes de pintura alrededor.

  3. Aislar con primer – Aplica una capa de imprimación selladora o aislante sobre la zona lijada. Puede ser un primer epoxy o aparejo de alto espesor según corresponda. Esto creará una barrera neutral. Deja secar y lija suave (grano P600-P800) esa imprimación para una superficie lisa.

  4. Re-pintar con técnica adecuada – Vuelve a aplicar la capa de color, esta vez con pasadas uniformes y sin sobrecargar. Utiliza la fórmula de color correcta y disolventes recomendados. Comprueba que el tono quede uniforme; de ser así, procede a aplicar el barniz transparente.

  5. Verificación final – Tras secado, inspecciona bajo buena luz que el color esté parejo, sin diferencias de tonalidad. Si todo fue aislado correctamente, el pigmento indeseado no debería volver a aparecer. En adelante, recuerda siempre este paso extra de aislamiento al trabajar con colores conflictivos.

4. Escurridos o descuelgues (chorreados)

Descuelgues o escurridos son esas típicas “lágrimas” de pintura que cuelgan en superficies verticales. Visualmente se observan como gotas gruesas o chorretones que descienden sobre la capa pintada, dejando un relieve evidente. El acabado pierde uniformidad, mostrando esas ondulaciones por efecto de la gravedad. A contraluz, un descuelgue refleja la luz de forma distinta (por su mayor espesor) y puede incluso agrietarse en los bordes. Es un defecto fácil de reconocer: parece que la pintura goteó o se derritió hacia abajo.

Causas principales

  • Aplicación excesiva de material: la causa número uno es aplicar una capa demasiado cargada de pintura o barniz en una posición vertical. El sobrante no puede sostenerse y empieza a fluir hacia abajo formando el chorreón.

  • Baja viscosidad de la mezcla: si la pintura está demasiado diluida (viscosidad de pintura muy baja), será más propensa a escurrir. Esto ocurre por sobrepasar la proporción de disolvente recomendada.

  • Disolvente inadecuado: usar un diluyente lento en ambiente frío o húmedo retrasa el secado, dando tiempo a que la pintura escurra antes de gelificar. Igualmente, un disolvente muy rápido en clima cálido puede hacer que el pintor aplique de más buscando brillo, excediendo el espesor óptimo.

  • Tiempo de evaporación insuficiente: manos muy seguidas sin dejar “orear” crean una acumulación de material húmedo. Las capas inferiores no han evaporado solvente y la superior añade peso líquido, provocando descuelgues por sobrecarga.

  • Presión o técnica de pistola incorrecta: una pistola de pintura con presión de aire baja no atomiza bien, depositando gotas grandes. También, movimientos demasiado lentos o traslapos muy cortos dejan exceso de pintura localmente.

  • Condiciones ambientales: temperatura baja (pintar en invierno sin cabina calefactada) prolonga el secado de la película, aumentando la probabilidad de escurridos. La gravedad actúa más tiempo sobre la capa húmeda.

Prevención

  • Capas finas y uniformes: aplica manos ligeras y uniformes. Es preferible dar 2-3 manos bien distribuidas que una sola muy pesada. Usa la técnica de “húmedo sobre húmedo” respetando el grosor recomendado.

  • Ajuste de viscosidad: prepara la mezcla según ficha técnica; no sobre-diluyas. Si hace calor, no agregues más disolvente del indicado pensando en estirar la pintura. Verifica la viscosidad con una copa Ford para asegurarte.

  • Disolvente y catalizador correctos: selecciona endurecedores/disolventes según la temperatura ambiente (lento para climas cálidos, rápido para fríos). Esto garantiza que la pintura seque ni muy rápido ni muy lento, evitando escurridos.

  • Configurar la pistola: calibra la presión de aire adecuada (ej. ~2 bares para barniz convencional, según boquilla) y un patrón de abanico amplio. Practica la distancia (15-20 cm) y velocidad de tu aplicación de pintura para lograr una capa homogénea.

  • Tiempos de espera: respeta los tiempos de evaporación entre manos. Tocar la capa con un dedo enguantado (tack test) debe indicar que está mordiente pero no se pega material al dedo antes de aplicar la siguiente mano.

  • Orientación de piezas: si es posible, pinta piezas desmontadas en posición horizontal (capó, portón) para reducir riesgo de descuelgue. En piezas verticales, está muy atento a no sobrecargar la parte inferior donde suele acumularse más pintura.

Corrección paso a paso

  1. Secar completamente – ¡No intentes corregir un descuelgue fresco! Deja que la pieza seque por completo, idealmente 24 horas si es barniz 2K, o acelera con horno si aplicable. Un chorreón seco es más fácil de arreglar que uno pegajoso que puedes empeorar.

  2. Nivelar el exceso – Con mucho cuidado, raspa suavemente la “cresta” del descuelgue usando una cuchilla de afeitar nueva o una hoja especial para descuelgues, colocándola casi plana contra la superficie. (Usa guantes y mantén la cuchilla perpendicular al corrido para no dañar alrededor.) Retira solo el relieve más sobresaliente, sin llegar a la pintura de abajo.

  3. Lijado gradual – Comienza lijando la zona del defecto con lija al agua grano P1000 o P1200, usando taco duro para aplanar solo el área del escurrido. Ve controlando por palpación hasta que al tacto esté liso. Luego aumenta a P1500 y finalmente P2000-P2500 extendiendo un poco alrededor, de modo que la superficie recupere uniformidad y las rayas de lijado sean mínimas.

  4. Pulido y abrillantado – Seca y limpia bien. Procede a pulir la zona lijada con un compuesto pulidor de corte medio, preferentemente con pulidora rotativa o dual acción. Pulsa hasta eliminar las marcas de lija y recuperar el brillo del barniz. Luego aplica un pulimento fino o polish para igualar el acabado con el resto de la pieza. Si todo fue bien, el descuelgue habrá desaparecido visualmente.

  5. Repintado (si fue severo) – Si el descuelgue era muy grande o atravesó capas (por ejemplo, arrastró color), podría requerir repintar. En tal caso, lija toda el área hasta matizar bien, repara cualquier zona quemada de color, y vuelve a aplicar base y barniz en ese panel. Difumina y funde con lo existente. Es un último recurso para descuelgues extremos.

  6. Lección aprendida – Tras corregir, analiza qué salió mal en tu técnica: ¿carga de pintura, disolvente, prisa? Ajusta esos aspectos para tu próximo trabajo y así evitarás volver a “colgar” pintura.

5. Cáscara o piel de naranja (textura rugosa)

Efecto de piel de naranja: superficie de barniz con textura irregular que distorsiona los reflejos. La piel de naranja pintura es un defecto muy común donde el acabado presenta una textura ondulada o áspera, semejante a la superficie de una naranja. En lugar de un reflejo nítido tipo espejo, vemos ondulaciones o granulaciones en la pintura. Esto ocurre porque la capa aplicada no se niveló correctamente antes de secar, quedando con patrones de ondas o grumos. Aunque cubre bien la superficie, el aspecto es de un acabado imperfecto y de poca calidad.

Causas principales

  • Mala atomización por equipo mal regulado: una presión de aire demasiado baja o una boquilla inadecuada produce gotículas grandes que no se nivelan, generando textura. Por el contrario, una presión excesiva seca la pintura antes de asentarse. Ambas situaciones causan falta de fluidez en la capa.

  • Viscosidad alta de la pintura: si la mezcla está demasiado espesa (poca dilución), la pintura no fluye ni se extiende bien sobre la superficie. Esto deja el relieve marcado de la pulverización inicial.

  • Disolvente o catalizador incorrecto: no adecuar el catalizador/disolvente a la temperatura ambiente influye. Un disolvente muy rápido en clima frío hará que la pintura seque antes de aplanarse; uno muy lento en clima cálido puede ocasionar otros defectos, pero también afecta la nivelación.

  • Capas de fondo húmedas o mal lijadas: si la capa subyacente (aparejo, base) no estaba bien curada o tenía un lijado irregular, el acabado reflejará esas imperfecciones o se tensionará de forma desigual, creando piel de naranja.

  • Exceso de espesor en pasadas separadas: paradoxalmente, aplicar manos muy delgadas o esperar demasiado entre mano y mano también puede causar textura (la capa previa está muy seca y la siguiente no “funde” bien con ella). Lo mismo si el tiempo de aplicación es demasiado rápido sin permitir que la pintura “estire” en húmedo.

  • Distancia de aplicación y ángulo: sostener la pistola demasiado lejos deja la pintura semi-seca al llegar al panel (efecto overspray), adhiriéndose con acabado rugoso. Ángulos incorrectos también depositan pintura de forma no uniforme.

Prevención

  • Ajuste fino del equipo: calibra la pistola de pintura según recomendaciones: presión de aire correcta , boquilla/tipo de abanico adecuados y caudal bien ajustado. Haz pruebas en cartón para lograr un pulverizado homogéneo antes de pintar la pieza.

  • Controlar la viscosidad de pintura: prepara la mezcla con la proporción de diluyente indicada. Usa una copa de viscosidad para verificar que está dentro del rango. Si notas la mezcla espesa (p. ej., clima frío aumenta viscosidad), agrega un 5-10% más disolvente solo si no se alcanzó aún la dilución máxima recomendada.

  • Productos acorde al clima: selecciona el catalizador/disolvente (lento, estándar o rápido) dependiendo de la temperatura y humedad. En verano usa disolventes más lentos para que la pintura nivele; en invierno, uno más rápido para evitar pellejos pero cuidando la nivelación.

  • Lijado y limpieza del fondo: asegura un lijado uniforme de aparejos con grano de terminación adecuado (P600-P800 para colores sólidos, P800-P1000 para metalizados). Elimina bien el polvo y desengrasa. Una superficie lisa debajo es la base para un acabado liso arriba.

  • Técnica de aplicación: mantén la pistola a la distancia correcta (~15-20 cm) y en ángulo recto al panel. Aplica cada mano con traslapes del 50-70%, ritmo constante y ni muy lento ni muy rápido. No dejes secar demasiado entre manos de color o barniz (sí el tiempo justo de evaporación) para que fundan entre sí.

  • Cabina climatizada: si es posible, pinta en cabina con temperatura controlada (~20-25°C). Esto garantiza condiciones ideales para que la pintura se auto-nivele. Evita corrientes de aire directo sobre la pieza recién pintada, que enfrían la película y empobrecen el flujo.

Corrección paso a paso

(¿Cómo solucionar la piel de naranja en el acabado?)

  1. Evaluar la profundidad del defecto – Inspecciona la textura: Si la piel de naranja es ligera y solo superficial (limitada al barniz), se podrá pulir. Si es muy pronunciada o abarca color y barniz, requerirá lijar y repintar.

  2. Lijado al agua de la superficie – Para texturas leves, lija la zona con papel de lija al agua grano P1500, preferiblemente con taco para no hacer hoyos. Aplica movimiento uniforme hasta que la superficie se vea mate de manera homogénea. Luego pasa a grano P2000 o P3000 para afinar y eliminar las rayas del P1500. Mantén la superficie húmeda y limpia el lodo de lijado constantemente.

  3. Pulido restablecedor de brillo – Seca y limpia. Aplica un pulido de pintura con un compuesto abrasivo medio usando máquina pulidora. Trabaja hasta que el brillo y la claridad del reflejo mejoren notablemente, eliminando la apariencia satinada. Finalmente, usa un pulimento fino para rematar y obtener un acabado espejo. Con esto, las ondulaciones menores deberían desaparecer.

  4. Repintado en casos severos – Si tras lijar notas que aún permanece la textura (por ejemplo, ya opacaste pero se ven los “cráteres” de piel de naranja en la capa de color), es señal de que el defecto está profundamente en la pintura. En este caso, la corrección efectiva es repintar: lija con grano medio (P400-P600) toda la superficie afectada hasta eliminar la textura por completo, dejando la capa lista y uniforme. Luego re-aplica aparejo si llegaste a él, vuelve a lijar fino, y repinta color y barniz con las técnicas adecuadas.

  5. Probar y ajustar – Tras corregir, realiza un pequeño test en una pieza de descarte o sección no visible usando la misma pintura y configuración, para ver si vuelve a surgir piel de naranja. Así confirmas que has resuelto la causa (ya sea ajustando presión, viscosidad, etc.) antes de proceder con piezas grandes.

(Nota: Este procedimiento de corrección equivale a un proceso de corrección de pintura. Si no tienes experiencia en pulido/lijado, practica antes en chapas de prueba para no atravesar capas de pintura real.)

6. Velados (Pérdida de brillo en la pintura)

Este defecto de repintado se manifiesta como un velo blanquecino o aspecto nublado sobre la superficie pintada, causando una notable pérdida de brillo. El acabado luce opaco, con falta de nitidez en el reflejo (se pierde el efecto “espejo” del barniz). A simple vista, el fenómeno recuerda a una neblina o nube sobre la pintura, desluciendo el color original.

Descripción visual: En un coche repintado, los velados se ven como manchas difusas o áreas blanquecinas, especialmente bajo la luz directa. El brillo del barniz disminuye y la pintura parece “lecheada” en vez de transparente y profunda, reduciendo la distinción de imagen.

Causas principales:

  • Condensación de humedad por evaporación demasiado rápida del disolvente en condiciones frías o húmedas, lo cual genera ese efecto opalescente blanquecino.

  • Uso de diluyentes inadecuados (demasiado rápidos o de tipo hidrofílico) que enfrían la superficie y atrapan humedad, produciendo el velado.

  • Aplicación de capas muy gruesas de pintura o barniz, que favorecen un secado superficial prematuro.

  • Mezcla incorrecta o productos en mal estado (pintura mal catalizada, barniz vencido), lo que puede provocar acabado turbio.

  • Falta de ventilación en la cabina o presencia de agua en el aire comprimido, introduciendo humedad durante el secado de la pintura.

Prevención:

Para evitar este defecto de repintado es clave tomar medidas desde el inicio:

  • Controlar la humedad y temperatura ambiental al pintar. Idealmente trabajar en una cabina donde la humedad no exceda el 80%. Si se pinta fuera de cabina, evitar días de lluvia o frío extremo.

  • Usar el diluyente recomendado por el fabricante según la temperatura (no utilizar disolventes ultra rápidos en ambientes fríos/húmedos). Seguir siempre las indicaciones de la ficha técnica del producto.

  • Aplicar capas uniformes con espesor moderado. Es preferible dar más manos delgadas que una muy cargada que tarde en evaporar.

  • Respetar los tiempos de evaporación entre manos de pintura o barniz, para que cada capa “oree” correctamente antes de la siguiente.

  • Mantener el sistema de aire limpio y seco: purgar compresores, usar filtros de humedad y garantizar buena ventilación en la zona de secado.

Corrección paso a paso:

Si el velado ya apareció, se puede intentar salvar el acabado con cuidado:

  1. Verificar la extensión: Inspecciona qué tan amplia está la zona velada. Si es superficial y leve, a veces el velo puede reducirse tras un secado completo de la pintura en ambiente seco (espera 24-48 horas en un lugar cálido y bien ventilado).

  2. Pulido inicial: Aplica un pulimento abrasivo fino con una pulidora para remover la capa opaca superficial. Muchas veces, un pulido suave devuelve el brillo perdido eliminando el velo de la superficie.

  3. Lijado si persiste: Si tras pulir aún se notan áreas veladas, lija cuidadosamente la capa de barniz con lija al agua de grano muy fino (P1500 a P3000) hasta eliminar la sección afectada. Ten precaución de no sobrepasar la capa de barniz hacia el color.

  4. Reaplicación de barniz: Vuelve a barnizar la zona lijada. Mezcla y aplica el barniz siguiendo estrictamente las recomendaciones (dilución, catalizador, tiempo de evaporación) para asegurar máxima claridad. Aplica una capa uniforme y déjala curar completamente.

  5. Pulido final: Una vez curado el nuevo barniz, pule nuevamente para igualar textura y brillo con el resto del panel. Finalmente, verifica las condiciones de aplicación (temperatura, disolvente usado, grosor de capa) para garantizar que el velado no reaparezca.

7. Marcas de empalme (Líneas visibles en difuminados)

Este defecto de repintado aparece como franjas o líneas notorias donde se une la pintura nueva con la antigua, tras una reparación parcial. Son zonas de transición que no quedaron bien difuminadas y, por tanto, el empalme se nota a simple vista como un cambio de tonalidad o de brillo en forma de banda. Suele evidenciarse bajo ciertas luces, arruinando la uniformidad del acabado final.

Descripción visual: Se observan rayas o bordes en la pintura, generalmente en los contornos de la zona reparada. Por ejemplo, al repintar solo una sección de la puerta, puede quedar un borde visible donde termina la pintura nueva. Estas marcas de empalme destacan bajo el sol o luz intensa, dando un aspecto parcheado al coche.

Causas principales:

  • Exceso de empalmes o solapes de pintura en la zona de transición. Aplicar demasiadas capas en el borde entre pintura nueva y vieja produce una acumulación notoria.

  • Técnica de difuminado deficiente: no estirar correctamente la última capa de color o barniz, dejando un borde duro en lugar de fundir gradualmente la pintura.

  • Pistola de pintura mal calibrada o sucia, que provoca una pulverización irregular. Un desgaste en la boquilla o restos de pintura anterior pueden generar patrones anómalos, contribuyendo a las líneas visibles.

  • No seguir las proporciones o recomendaciones del fabricante (p.ej., mezclar más producto de lo debido o dar manos de más). Un exceso de material en la mezcla o manos adicionales pueden resultar en diferencias de color/brillo.

  • Condiciones ambientales o de secado desiguales en el área de empalme (por ejemplo, evaporación incompleta entre manos en esa zona), que terminan marcando contrastes.

Prevención:

Para prevenir las marcas de empalme, es fundamental refinar la técnica y el proceso:

  • Planificar el difuminado antes de pintar. Aplicar la cantidad justa de manos y diluir la pintura hacia los bordes según las indicaciones. Si el sistema lo permite, utilizar un aditivo o diluyente de difuminado para fundir la nueva capa con la antigua.

  • Trabajar siempre con productos compatibles y respetar las proporciones de mezcla y número de manos recomendadas en la ficha técnica (ni menos, ni más).

  • Mantener la pistola en óptimas condiciones: boquilla limpia, aguja sin residuos y calibración correcta de presión y abanico de pulverización. Una pistola bien afinada garantiza transiciones suaves.

  • Dejar evaporar adecuadamente cada capa antes de la siguiente, especialmente en los bordes. No apresurarse a solapar pintura húmeda sobre otra capa aún sin orear.

  • Siempre que sea posible, realizar pruebas de difuminado en una pieza de descarte o zona no visible, para ajustar técnica (distancia, ángulo, presión) antes de la aplicación final en el coche.

Corrección paso a paso:

Si pese a las precauciones quedaron marcas visibles de empalme, se puede corregir re-trabajando la zona:

  1. Evaluar la severidad: Identifica cuánto se notan las líneas de empalme y en qué longitud del panel. Si son leves (solo una ligera diferencia de brillo), es posible mitigarlas con pulido; si son marcadas en color, requerirán repintado.

  2. Pulido de la transición: Para empalmes muy tenues, pule la zona de la línea con compuesto pulidor medio/fino. A menudo, un pulido puede difuminar un poco el cambio de tonalidad o eliminar la “rebaba” de barniz en el borde, atenuando el defecto.

  3. Lijado del borde: Si la marca persiste, lija cuidadosamente a lo largo de la línea de empalme con lija al agua grano P1500, extendiendo el lijado unos centímetros a cada lado del borde. Esto suaviza la diferencia entre las capas de pintura. Después, repasa con una lija más fina (P2000-P3000) para eliminar las rayas de lijado.

  4. Re-difuminado de color: Vuelve a aplicar la base de color en la zona lijada. Difumina la pintura nueva más allá del área original de reparación, extendiéndola gradualmente para que se funda con el resto del panel. Aplica las capas necesarias con técnica uniforme, asegurando transiciones imperceptibles.

  5. Rebarnizado y acabado: Aplica una nueva capa de barniz transparente cubriendo toda el área repasada (desde la zona repintada hasta un poco sobre la pintura vieja adyacente, para unificar). Deja secar correctamente y luego pule todo el panel para igualar el brillo. Si se hizo bien, las marcas de empalme habrán desaparecido o reducido al mínimo.

8. Hervidos o burbujas de solvente

Este defecto de repintado se evidencia por la presencia de pequeñas burbujas o ampollas bajo la superficie de la pintura, que aparecen poco después del secado. Su aspecto es parecido a diminutas ampollas o cráteres en la capa de barniz o pintura. Además de ser antiestético, el problema indica que el recubrimiento no quedó sólido, pudiendo comprometer la protección del sustrato frente a la intemperie.

Descripción visual: La superficie presenta puntitos o burbujitas distribuidas, que al tacto pueden sentirse como grano fino. En casos leves son pocos poros aislados; en casos severos, el acabado parece poroso o lleno de ojuelos. Al cortar una de estas burbujas se observa que está hueca o con restos de solvente atrapado.

Causas principales:

  • Secado superficial prematuro: Ocurre cuando la capa externa de pintura o barniz seca demasiado rápido, atrapando solvente húmedo debajo. El disolvente retenido forma burbujas al intentar escapar. Esto suele pasar por aplicar capas muy gruesas o calor excesivo de secado.

  • Tiempos de evaporación insuficientes entre manos. Si no se deja “orear” la base o el barniz y se aplican capas sucesivas muy pronto, el solvente acumulado no logra salir antes del curado.

  • Uso de disolvente o catalizador inadecuado para las condiciones. Por ejemplo, un catalizador demasiado rápido a alta temperatura ambiente genera piel seca encima mientras el interior sigue húmedo.

  • Condiciones ambientales adversas: temperatura de secado muy alta o flujo de aire deficiente que provocan curado superficial rápido; también sustratos muy porosos o calientes que liberan aire atrapado y ocasionan burbujas.

  • Aplicación excesiva de material (alto espesor de película). Capas gruesas tardan en evaporar solventes; si la superficie “cura” antes de tiempo, habrá disolvente saliendo en forma de burbuja luego.

Prevención:

Para prevenir los hervidos en la pintura, se debe priorizar un secado equilibrado y control de proceso:

  • Respetar los tiempos de flash (oreo): Seguir las indicaciones del fabricante entre mano y mano, esperando lo suficiente para que el solvente de cada capa se evapore antes de la siguiente.

  • Aplicar capas moderadas. Evitar cargar demasiado producto en una sola aplicación; es preferible dar alguna mano adicional más fina que una sola muy pesada que pueda encapsular solvente.

  • Usar disolventes y catalizadores acordes a la temperatura y humedad del taller. En climas cálidos, emplear catalizadores más lentos o estándar en vez de ultra rápidos, para dar tiempo a la nivelación; en climas fríos, no abusar de acelerantes.

  • No apresurar el secado con calor extremo. Si se va a hornear la pintura o usar infrarrojos, asegurarse de que haya tenido su tiempo de evaporación inicial al aire. Un calentamiento gradual es mejor que un golpe de calor inmediato.

  • Sellar adecuadamente superficies muy porosas. Por ejemplo, aplicar primer o sellador sobre masillas de relleno y lijar correctamente, de modo que no desprendan aire o solvente atrapado al aplicar la capa final.

Corrección paso a paso:

Una vez que las burbujas de solvente (hervidos) han surgido, la única forma de eliminarlas es remover esa capa defectuosa y repintar. Procede así:

  1. Determinar la profundidad: Examina si las burbujas están solo en el barniz o también en capas inferiores. Esto definirá cuánto hay que lijar. Por lo general, los hervidos aparecen en la última capa aplicada (barniz o esmalte).

  2. Lijado inicial: Lija la zona afectada con lija al agua de grano medio (P800-P1200) hasta eliminar todas las burbujas y cráteres. Es importante quitar completamente el material defectuoso, incluso llegando al aparejo si las burbujas penetran profundo.

  3. Refinado de lijado: Una vez eliminados los hervidos, suaviza la superficie con una lija más fina (P1500-P2000) para borrar las rayas de lijado alrededor. Debe quedar una zona lisa y mate, bien nivelada con el resto del panel.

  4. Reparación de la superficie: Limpia a fondo y desengrasa. Si lijaste hasta el sustrato o aparejo, reaplica imprimación o aparejo donde haga falta y luego vuelve a pintar la base de color en esa área preparada. Extiende la pintura ligeramente más allá de la zona para fundir con lo existente.

  5. Reaplicar barniz: Aplica una nueva capa de barniz transparente cubriendo uniformemente la zona reparada (y todo el panel si la afectación era amplia). Asegúrate de aplicar capas no muy gruesas y deja evaporar correctamente cada mano. Cura el barniz según lo recomendado (horneado o secado al aire).

  6. Pulido final: Tras el curado, pule la zona para igualar el brillo y eliminar cualquier indicio de transición. Si la corrección fue exitosa, la superficie quedará suave, brillante y libre de poros. Presta atención a las condiciones de secado en adelante para evitar repetir el problema.

9. Desprendimientos o descascarillado

Este defecto de repintado ocurre cuando la pintura pierde adherencia y se desprende del sustrato o de la capa inmediatamente inferior. En casos así, se forman escamas o áreas donde el acabado salta y deja expuesto el material de abajo (ya sea la imprimación o el propio metal/plástico). Es uno de los fallos más graves, pues la pintura pierde totalmente su función protectora en esas zonas, quedando el coche vulnerable a la corrosión y otros daños.

Descripción visual: Se observan zonas donde la pintura se está levantando o ha caído, a veces en forma de hojuela o escama. Los bordes de la pintura alrededor del área levantada suelen estar debilitados o con ampollas. Por ejemplo, puede verse la capa base u oxidación en paneles donde el color se descascara.

Causas principales:

  • Preparación inadecuada del sustrato: Si la superficie original no fue lijada o limpiada correctamente, la nueva pintura no tiene de qué agarrarse y eventualmente se desprenderá.

  • Lijado deficiente del primario o aparejo: una superficie demasiado lisa (por uso de grano muy fino o sin matizar) dificulta la adherencia de las siguientes capas.

  • Incompatibilidad entre productos del sistema de pintura: mezclar imprimante, base y barniz de distintos fabricantes (o no recomendados entre sí) puede causar falta de anclaje químico entre capas.

  • Contaminantes presentes durante el pintado: grasa, aceite, silicona o incluso polvo en la superficie pueden crear áreas donde la pintura “flota” y no se fija, provocando desprendimientos localizados.

  • Omisión de pasos clave: no aplicar imprimación sobre metal desnudo, o no usar promotor de adherencia en plásticos, son descuidos que llevan a que la pintura se descame con el tiempo.

Prevención:

La mejor forma de abordar este defecto es evitar que ocurra, mediante buenas prácticas desde la preparación:

  • Preparación de superficie rigurosa: antes de pintar, limpiar bien con desengrasante y lijar el sustrato con el grano apropiado (ej. P240-P320 en metal) para crear rugosidad de anclaje. Una superficie ligeramente abrasiva ayuda a que las capas se agarren firmemente.

  • Lijar y matizar cada capa intermedia (masilla, aparejo, primer) según recomendaciones. Por ejemplo, lijar el aparejo con P400-P600 antes de la base color, de modo que el color pueda adherirse mecánicamente.

  • Utilizar un sistema de pintura consistente: preferiblemente emplear productos de la misma línea o marca, o certificados como compatibles entre sí (primer, base y barniz). Esto asegura compatibilidad química y máxima adherencia entre capas.

  • Asegurarse de eliminar completamente polvo, humedad o grasa antes de cada aplicación. Usar paños atrapa-polvo y aire comprimido filtrado. Evitar tocar con las manos desnudas superficies ya limpias, para no dejar aceites.

  • Aplicar promotores de adherencia o imprimaciones específicas cuando corresponda (ej.: wash primer en aluminio, adhesión promotor en plásticos). No saltarse estos pasos en sustratos difíciles.

  • Respetar los tiempos de secado y curado de cada capa. Una imprimación aún fresca puede ocasionar pobre adherencia de la pintura siguiente; es vital darle el tiempo indicado.

Corrección paso a paso:

Cuando ya hay zonas descascaradas, la única solución es rehacer correctamente el proceso en esas áreas. Procede así:

  1. Remoción de pintura suelta: Con ayuda de una lija gruesa (P180-P240) o incluso una espátula en casos extremos, retira toda la pintura que esté desprendida o mal adherida. Lija alrededor del área hasta que llegues a pintura firme que no se esté levantando.

  2. Lijado periférico: Lija los bordes de la zona circundante con un grano medio (P320-P400) para suavizar la transición entre donde falta pintura y donde aún hay. Debes lograr un degradé suave, evitando escalones notorios al repintar.

  3. Limpieza y acondicionamiento: Elimina el polvo de lijado y limpia muy bien la superficie expuesta. Desengrasa con un solvente limpiador adecuado y deja secar. Asegúrate de que no queden residuos de pintura suelta ni contaminantes.

  4. Reimprimación: Si has dejado áreas de metal o plástico al descubierto, aplica una capa de imprimación anticorrosiva o aparejo sobre esas zonas. Sigue las instrucciones de mezcla y secado. Lija ligeramente la imprimación una vez curada (por ejemplo con P400-P600) para preparar la adherencia de la pintura de acabado.

  5. Re-pintado de acabado: Aplica la pintura de color cubriendo la zona reparada y superponiendo un poco sobre la pintura vieja alrededor para emparejar. Luego, aplica barniz transparente sobre toda el área restaurada, extendiéndolo hasta unos centímetros más allá para fundir con el barniz antiguo.

  6. Pulido e inspección: Tras el curado completo, pule suavemente la zona reparada si es necesario para igualar brillo. Verifica que ya no haya bordes desprendidos ni diferencias visibles. La pieza debe recuperar su continuidad tanto en protección como en apariencia.

10. Sombras o moteado en pintura metálica

El último de los defectos de repintado comunes es el moteado o aparición de sombras en acabados metálicos. Se trata de variaciones de color en el mismo panel: áreas más claras u oscuras que otras, formando manchas o vetas en la pintura, especialmente visible en colores con partículas de aluminio (metalizados como plateados, grises o dorados). Estas sombras rompen la uniformidad del tono y suelen notarse cuando la luz refleja de forma desigual en el metalizado.

Descripción visual: En una pintura metálica mal aplicada, se pueden ver zonas con diferente tonalidad o intensidad de brillo, a veces con aspecto de franjas (conocido coloquialmente como efecto cebra o tiger stripes). Por ejemplo, en un repintado metalizado plata mal igualado, algunas partes del panel pueden verse más oscuras, dando un aspecto manchado.

Causas principales:

  • Técnica de aplicación irregular: Pasadas de pintura con traslape insuficiente o distribución dispareja del spray generan acumulación desigual de pigmentos metálicos. Un movimiento demasiado lento o pistola muy cerca puede dejar “franjas” de color más concentrado.

  • Uso de un disolvente no indicado para bases metalizadas. Si el disolvente seca muy rápido o es incompatible, las partículas de aluminio pueden agruparse en vez de asentarse uniformemente.

  • Baja presión de aire en la pistola, que ocasiona una atomización pobre. El metalizado sale en gotas más grandes que se orientan al azar, produciendo moteados o ráfagas de diferente tono.

  • Mezcla incorrecta de la pintura: si la base metálica no se remueve bien en el vaso, los pigmentos pueden asentarse y algunas pasadas recibirán más carga de metálico que otras.

  • Condiciones de secado desiguales: por ejemplo, pintar una parte del panel al sol y otra a la sombra, o con diferente flujo de aire, puede hacer que una zona se nivele distinto al resto, creando variaciones de color.

Prevención:

Los siguientes cuidados ayudan a evitar las sombras o moteados en pintura metálica:

  • Aplicar la base color metálica con técnica uniforme: mantener la misma velocidad y distancia de pistola, con traslapes de ~75% entre pasadas para lograr cobertura pareja en todo el panel.

  • Usar el diluyente recomendado para pinturas metalizadas y respetar la proporción de mezcla. Un diluyente adecuado dará el tiempo justo para que las partículas metálicas se asienten homogéneamente.

  • Ajustar la pistola con suficiente presión y un abanico amplio. Una pistola HVLP bien calibrada pulveriza el metalizado finamente, evitando acumulaciones. (Consulta técnicas avanzadas en nuestra guía de Técnicas de aplicación con pistola HVLP para optimizar este punto).

  • Mantener la pintura en agitación frecuente durante la aplicación (p. ej., agitar el vaso cada cierto tiempo) para garantizar que el aluminio no sedimente y la mezcla se mantenga consistente.

  • Realizar una mano de control al final: una capa muy fina y homogénea a mayor distancia, que ayude a igualar el efecto metálico en toda la superficie antes de barnizar.

  • Trabajar con buena iluminación y condiciones constantes. Asegúrate de que todo el panel esté bajo las mismas condiciones de temperatura y flujo de aire durante el pintado y secado, para que el metalizado asiente de forma uniforme.

Corrección paso a paso:

Corregir el moteado en metalizados suele implicar rehacer el proceso en la zona afectada, ya que no hay una solución simple. De hecho, a menudo se debe repetir el pintado desde las capas base para lograr uniformidad. Sigue estos pasos:

  1. Detección a tiempo: Si notas las sombras antes de aplicar el barniz, detén el proceso. Deja evaporar bien la base y aplica una mano adicional de color metálico sobre toda el área, utilizando técnica correcta para uniformar el tono. Esto puede corregir el moteado previo al clear.

  2. Lijado del barniz (si ya estaba aplicado): Si las sombras se descubrieron después de barnizar, tendrás que eliminar el barniz en esa zona. Lija cuidadosamente el clear coat con grano P800-P1000 hasta matizarlo por completo e incluso retirar la capa transparente donde sea necesario.

  3. Reaplicación de base color: Con la zona ya mate y preparada, vuelve a pintar la base metalizada. Extiende la pintura más allá de los límites de la zona moteada, difuminando hacia las áreas circundantes para evitar cortes visibles. Aplica las manos necesarias hasta que el color luzca uniforme; en muchos casos es recomendable repintar todo el panel para asegurarse de que no queden variaciones.

  4. Nuevo barnizado: Aplica de nuevo el barniz transparente sobre el panel reparado. Cubre completamente la zona donde repusiste color, idealmente barnizando hasta los bordes del panel para no dejar diferencias. Deja curar el clear siguiendo los parámetros adecuados.

  5. Pulido e inspección final: Una vez seco, pule ligeramente si hizo falta integrar el nuevo barniz con el antiguo en los extremos. Revisa bajo una luz intensa que el color metálico esté parejo y sin sombras en todos los ángulos. Si todo se realizó correctamente, el moteado habrá desaparecido, aunque implicó rehacer el proceso de pintado. (Como lección aprendida, para futuros trabajos aplica las medidas preventivas y evita así tener que repetir la labor.)

10. Marcas de lijado visibles

Las marcas de lijado se presentan como líneas, rayas o patrones en el acabado debidos a un lijado previo mal realizado. Pueden verse como surcos finos, a veces en forma de arañazos rectos o circulares bajo la pintura, arruinando la homogeneidad del brillo. Suelen notarse más tras aplicar el barniz, ya que éste las “revela” aumentándolas de contraste. Por ejemplo, pueden aparecer rayas circulares si se lijó con orbital de grano grueso y no se afinaron, o líneas longitudinales en cantos donde la lija dejó huella. En ocasiones se confunden con grietas, pero aquí la causa es mecánica: una abrasión mal disimulada.

Causas principales

  • Lija demasiado gruesa en etapas finales: usar papeles de lija de grano bajo (muy abrasivos) para el lijado de aparejo o incluso de color, sin rematar con granos finos, dejará rayas profundas que el acabado no cubre. Ejemplo: lijar aparejo solo con P240 y luego pintar, es receta segura de rayas visibles.

  • No escalonar grano: saltar de un grano alto a pintura sin pasos intermedios. Cada paso de lijado debe eliminar las marcas del anterior con un grano más fino. Si no se hace, las rayas antiguas permanecen.

  • Lijado insuficiente del aparejo: cuando el aparejo no se lija completamente con grano fino, la textura de pulverización o piel de naranja del aparejo puede reflejarse luego. También, si el aparejo se lijó antes de curar bien, puede seguir encogiendo y exhibir las marcas posteriormente.

  • Uso inadecuado de herramientas: una lijadora rotoorbital de órbita muy grande o con disco gastado puede crear swirls marcados. Lijar a mano con excesiva presión en bordes deja rayas profundas localizadas.

  • Descuidar la limpieza al lijar: si no retiras el polvo mientras lijas, ese polvo (contiene granos sueltos) puede rayar extra la superficie. O reutilizar papel gastado que tiene granos rotos genera arañazos irregulares.

Prevención

  • Secuencia de lijas: sigue siempre una secuencia progresiva de granos. Por ejemplo: tras aparejar, comienza con P320, luego P400 y termina con P600 (o P800 según el color a aplicar). Nunca pintes sobre una superficie lijada con un grano más grueso que el mínimo recomendado (muchos fabricantes sugieren P500 o más fino antes de la base).

  • Uso de guía de lijado: al lijar aparejo, utiliza polvo guía o spray de guía. Esto te ayuda a identificar zonas donde persisten ralladuras profundas (la guía queda en las rayitas) para seguir lijando hasta quitarlas.

  • Lijado uniforme y completo: no dejar áreas sin matizar. Cualquier brillo o marca visible antes de pintar casi seguro se notará más luego. Lija todos los contornos con cuidado usando esponjas abrasivas finas para evitar tanto rayado recto.

  • Herramientas adecuadas: emplea una lijadora orbital con órbita pequeña para acabado, y discos nuevos de buena calidad. Mantén la lijadora plana, sin inclinarla. Para lijado manual, usa tacos de lijado en superficies planas para evitar ondulaciones y distribuye la presión.

  • Limpieza antes de pintar: después de lijar, sopla bien con aire y limpia con paño tack (atrapapolvo). Observa la superficie con luz rasante; si alcanzas a ver alguna raya, vuelve a lijar suave con el siguiente grano. Más vale corregir en aparejo que lamentar en el acabado.

  • No apresurar: deja que aparejos y masillas sequen completamente antes del lijado final. Si los lijas estando aún algo tiernos, luego pueden reducirse revelando rayas o bordes.

Corrección paso a paso

  1. Identificar el tipo de marca – Examina el defecto: ¿son rayas lineales aisladas? ¿son remolinos por toda la superficie? ¿en capa de barniz o vienen desde abajo? Esto te indicará qué tan profundo está el problema. Si solo son micro-rayas en el barniz (p. ej., swirl marks leves), se pueden pulir. Pero si ves que vienen desde la base o aparejo, tocará repintar.

  2. Pulido de rayas superficiales – Prueba primero a pulir el área si las marcas parecen muy finas y superficiales. Usa un pulimento de corte con una almohadilla de espuma media, luego uno fino para refinar. Esto puede eliminar microarañazos en la capa de barniz causados por un mal pulido previo o lavado. Si las marcas desaparecen, era un defecto de pos-pintura más que de repintado.

  3. Lijar y difuminar zona afectada – Si el pulido no las quita, significa que las rayas están bajo el barniz. Entonces debes lijar: con cuidado, matiza con lija P1000-P1200 el barniz en la zona donde se ven las marcas, hasta eliminarlas visualmente. Es posible que algunas rayas profundas te obliguen a llegar hasta la capa de color o incluso aparejo en puntos localizados. Extiende el lijado un poco más allá para poder difuminar luego.

  4. Reaplicar pintura – Limpia bien. Si expusiste aparejo, reaplica la base de color sobre esas áreas para cubrir las zonas lijadas al descubierto, integrando con el resto del panel (difumina para que no se note el parche). Aplica las manos necesarias hasta que el color quede uniforme. Luego vuelve a barnizar la pieza entera (o al menos una sección amplia incluyendo la zona reparada completa). Asegúrate esta vez de no introducir nuevas rayas: usa paños limpios y cuidado al remover masking.

  5. Acabado y verificación – Deja secar y cura el barniz. Si fue aplicado correctamente sobre una superficie bien preparada, ya no deberían aparecer las antiguas marcas de lijado. Verifica con luz intensa: la superficie debe lucir uniforme, sin líneas. Finalmente, realiza un pulido suave solo si es necesario para igualar textura de barniz, teniendo ahora la seguridad de que debajo no hay rayas ocultas.

  6. Mejora tu proceso – Como conclusión de esta corrección, refuerza tus procesos de lijado en futuros trabajos: invierte tiempo en el lijado de aparejo y en el matizado antes de pintar. Es más fácil prevenir las marcas de lija que tener que repintar un auto por no haber lijado un rayón.


Tabla comparativa de defectos de repintado: A continuación se resume en una tabla cada defecto, su apariencia típica, causas, y cómo prevenirlo o corregirlo brevemente:

DefectoApariencia visual (¿Cómo se ve?)Causas frecuentes (¿Por qué ocurre?)Prevención (¿Cómo evitarlo?)Corrección (¿Cómo solucionarlo?)
1. Siliconas (Ojos de pez)Pequeños cráteres circulares en la superficie, tipo “ojo de pez”.Contaminación por silicona (pulimentos con silicón, aerosoles cerca al pintar); falta de limpieza (grasas o ceras en el sustrato).Limpiar y desengrasar bien la superficie; usar filtros de aire para retener aceite/agua; evitar productos con silicona en el taller.Lijar la zona afectada hasta eliminar los cráteres, limpiar a fondo y repintar aplicando una capa de pintura uniforme y libre de contaminantes.
2. Puntos de alfiler (Pinholes)Pequeños poros o puntitos en el acabado, a veces agrupados.Burbujas de aire, humedad o solvente atrapadas que explotan dejando un poro; aplicar masilla o aparejo sin catalizar bien; secado superficial demasiado rápido.Mezclar correctamente masillas y aparejos con su catalizador; respetar tiempos de evaporación entre manos; aplicar capas ni muy gruesas ni a calor excesivo.Lijar hasta eliminar los poros, rellenar si es necesario (masilla/aparejo), volver a pintar asegurando tiempos de secado adecuados entre capas.
3. SangradoManchas o aureolas de color diferente que aparecen en el acabado (ej. tonos rojizos o amarillentos que migran).Migración de pigmentos de la pintura original (o masilla teñida) que atraviesan las nuevas capas; suele suceder al repintar sobre colores muy intensos (rojos) sin sellador.Usar selladores o primarios de barrera cuando se repinta sobre colores críticos; emplear sistemas de pintura de un mismo fabricante para compatibilidad; elegir el diluyente correcto para que no re-diluya capas inferiores.Lijar la capa de acabado donde apareció la mancha, aplicar un sellador o imprimación bloqueadora sobre la zona, y volver a pintar con la base de color y barniz. Asegurarse de usar productos compatibles para que el sangrado no reaparezca.
4. Descolgados o Escurridos“Chorretones” o gotas sólidas en la pintura, típicamente en zonas verticales; la pintura se ve corrida hacia abajo.Exceso de material aplicado (capa demasiado húmeda); baja viscosidad por demasiada dilución; técnica inadecuada (pistola muy cerca o lenta); temperatura ambiente baja que retrasa el secado.Ajustar la técnica de pistola: distancia y velocidad adecuadas; no sobrecargar pintura en cada mano; usar disolventes acordes a la temperatura (más rápidos en frío); respetar tiempos de evaporación entre capas.Si el descuelgue es leve, puede rasparse con una cuchilla especial una vez seco y luego pulirse. Si es pronunciado: lijar con grano fino (P1200-P1500) para nivelar la gota, después pulir o repintar la zona con una capa fina. En casos severos, lijar hasta el aparejo y repetir el proceso de pintura correctamente.
5. Piel de naranjaTextura rugosa u ondulada que imita la cáscara de una naranja; falta de brillo.Falta de nivelación de la pintura por mala atomización o secado rápido; disolvente inapropiado para la temperatura; capa aplicada muy seca o muy fina; presión de pistola demasiado alta.Ajustar parámetros de aplicación: usar boquilla/presión correctas en la pistola; elegir disolvente adecuado para que la pintura nivele; aplicar capas húmedas uniformes; evitar distancias muy grandes al pintar. (Ver Técnicas de aplicación con pistola HVLP para más detalles).En pintado reciente: se puede lijar suave la superficie “texturizada” con grano ultrafino (P2000-P3000) y luego pulir para mejorar la nivelación. Si el efecto es muy marcado, lijar toda la zona y aplicar de nuevo barniz con técnica corregida.
6. Velados (Brillo opaco)Aspecto blanquecino o lechoso sobre la pintura, reducción del brillo (acabado con “neblina”).Condensación de humedad en el barniz por evaporación muy rápida del solvente (clima frío/húmedo); uso de diluyente demasiado rápido o pintura mal mezclada; capas muy gruesas que atrapan solvente.Controlar humedad (<80%) y temperatura al pintar; usar diluyentes recomendados (no más rápidos de lo necesario); aplicar capas moderadas respetando tiempos de secado; asegurar buena ventilación y aire seco en la cabina.Si es leve: pulir la zona opaca para recuperar brillo. Si persiste: lijar la capa de barniz afectada y volver a barnizar en condiciones adecuadas de temperatura/humedad, siguiendo las recomendaciones de mezcla.
7. Marcas de empalmeLíneas o franjas visibles donde se unió la pintura nueva con la antigua; diferencia de tono o brillo en los bordes de la reparación.Exceso de empalmes (demasiadas capas superpuestas en el borde); difuminado mal realizado; pistola sucia o mal ajustada que dejó patrón irregular; no seguir ficha técnica (demasiado producto o manos).Difuminar correctamente reduciendo gradualmente la aplicación hacia los bordes; seguir las indicaciones de mezcla y manos del fabricante; pistola en buen estado y limpia; dejar evaporar cada capa antes de empalmar la siguiente.Pulir ligeramente la línea si es apenas perceptible. Si es notoria: lijar el área de empalme y volver a difuminar la pintura, aplicando color y barniz nuevamente sobre el panel para fundir bien la transición.
8. Hervidos (Solvent popping)Pequeñas burbujas o cratercitos en la superficie del barniz, tacto poroso.Solventes atrapados por secado superficial demasiado rápido; capas muy gruesas sin suficiente oreo; catalizador inapropiado (muy rápido); temperatura de secado muy alta; sustrato poroso liberando aire.Aplicar capas no muy espesas; respetar tiempos de flash entre manos; usar catalizadores/disolventes según la temperatura; no acelerar el secado con calor extremo sin flash previo; sellar bien masillas o primarios porosos antes de pintar.No hay solución superficial: se debe lijar la zona con burbujas hasta eliminarlas, luego repintar (reaplicar color si hizo falta y barniz). Asegurar en el repintado tiempos de secado adecuados para que no queden solventes atrapados.
9. DesprendimientosEscamas o trozos de pintura que se desprenden, dejando partes sin pintar (exponiendo imprimación o metal).Falta de adherencia por mala preparación (superficie mal lijada o sucia); primer mal lijado; mezcla de productos incompatibles; contaminación (grasa, polvo) entre capas; no usar promotor en plásticos.Preparar bien la superficie (lijar, desengrasar); lijar adecuadamente imprimaciones; usar sistemas de pintura compatibles (misma marca); limpiar bien entre pasos; aplicar promotores de adherencia donde corresponda.Remover la pintura suelta (lijar hasta substrato si es necesario), reimprimar las áreas expuestas y repintar todo el tramo afectado con base y barniz. La clave es rehacer el proceso con correcta preparación para que la nueva pintura ancle bien.
10. Sombras o MoteadoZonas de color más claro u oscuro en acabados metalizados; aspecto manchado o con vetas.Aplicación irregular de la base metalizada (traslapes inconsistentes, pistola mal calibrada); disolvente inapropiado que provoca mala orientación de partículas; baja presión de aire; mezcla deficiente de la pintura metálica.Técnica uniforme al aplicar metalizados (pasadas solapadas 50%, distancia constante); usar diluyente recomendado para base metálica; buena presión y atomización de la pistola; agitar la pintura con frecuencia; dar una “mano de control” fina al final para homogeneizar el tono.Si aún no se barnizó: aplicar otra mano de color uniformemente para corregir el tono. Si ya está barnizado: lijar la capa transparente en la zona afectada, repintar con base metálica correctamente (puede requerir repintar todo el panel) y volver a barnizar.

Consejos profesionales para un repintado sin defectos

Lograr un acabado perfecto no solo depende de corregir errores, sino principalmente de prevenir los defectos de repintado antes de que ocurran. A continuación, reunimos algunos tips profesionales que ayudarán tanto a pintores autodidactas como a profesionales a elevar la calidad de sus trabajos y evitar retrabajos innecesarios.

  • Preparación meticulosa de la superficie: Un buen repintado comienza mucho antes de la pistola. Limpia, desengrasa y lija correctamente el sustrato. Una Preparación de superficie antes de pintar adecuada (eliminando óxido, antiguo descascarillado y contaminantes) garantiza que las nuevas capas se adhieran sin problemas.

  • Elige productos de calidad y compatibles: Utiliza imprimantes, bases de color, diluyentes y barnices de fabricantes reconocidos, preferentemente de un mismo sistema. Seguir las fichas técnicas de cada producto te indicará proporciones de mezcla, tiempos de secado y condiciones óptimas, evitando sorpresas como sangrados o curados deficientes. Si dudas en la elección de disolvente, consulta esta guía sobre Cómo elegir el diluyente correcto para cada tipo de pintura y clima.

  • Ajusta tu técnica y equipo: Una aplicación uniforme evita muchos defectos (desde la piel de naranja pintura hasta los descuelgues). Calibra la pistola (presión, tamaño de boquilla) acorde al material que uses; realiza disparos de prueba en cartón antes de pintar el coche. Practica técnicas de solapado y movimiento constante – por ejemplo, las Técnicas de aplicación con pistola HVLP – que logran un atomizado fino y parejo, reduciendo riesgos de vetas o textura.

  • Controla el ambiente de trabajo: Pinta en un área limpia, libre de polvo y con buena ventilación. Si cuentas con una cabina de pintura, verifica temperatura y humedad: valores estables (20-25°C, humedad moderada) ayudan a un secado controlado. Evita repintar al aire libre en días muy húmedos o fríos, que pueden causar velados pintura u otros inconvenientes de curado.

  • No aceleres procesos críticos: El secado y curado requieren paciencia. Respetar los tiempos entre manos y de endurecimiento final del barniz es vital para evitar solventes atrapados (hervidos) o marcas. Si acabas de aplicar una capa, espera lo indicado antes de la siguiente; si terminaste de pintar, no montes ni expongas el vehículo inmediatamente, dale su tiempo de fraguado.

  • Mantén las herramientas en óptimo estado: Limpia a conciencia tu pistola después de cada uso, usando solvente adecuado para que no queden restos que contaminen futuros trabajos (las temidas siliconas). Revisa periódicamente filtros de aire del compresor para que no introduzcan aceite/agua en la línea. Un equipo bien mantenido aplica la pintura de forma más predecible y uniforme.

  • Capacitación constante: La pintura automotriz evoluciona, al igual que las técnicas. Participar en cursos, seguir manuales de fabricantes y aprender de otros profesionales te dará trucos para evitar defectos de repintado. La experiencia es un grado: con práctica sabrás identificar condiciones riesgosas (por ejemplo, si una capa está pidiendo más diluyente o más flash-time) antes de que el defecto ocurra.

Con estos consejos generales, estarás un paso adelante en la prevención de defectos y en camino a resultados de pintura dignos de un taller profesional.

Conclusión

En esta guía hemos revisado los 10 defectos de repintado más comunes en 2026 y las mejores formas de prevenirlos y solucionarlos. Desde la piel de naranja pintura, pasando por los descuelgues pintura, hasta problemas complejos como los velados pintura o las sombras en metalizados, cada fallo tiene su origen en factores identificables – ya sean errores de aplicación, condiciones ambientales desfavorables o uso inapropiado de materiales. La clave para un acabado impecable está en anticiparse a esos factores de riesgo: una buena preparación de superficie, respetar los procedimientos técnicos y mantener una técnica depurada.

Recordemos que prevenir es siempre más eficaz que corregir. Dedicar tiempo a calibrar la pistola, limpiar bien cada pieza y mezclar correctamente los productos evitará la mayoría de los defectos de pintura coche antes de que arruinen nuestro trabajo. Además, conocer en profundidad cómo y por qué se producen fenómenos como un descolgado o un sangrado nos permite reaccionar a tiempo durante el proceso de pintado – por ejemplo, corrigiendo la técnica de solapado o añadiendo un sellador cuando veamos necesario. En última instancia, dominar estas soluciones y buenas prácticas no solo ahorra tiempo y dinero en repintados adicionales, sino que mejora la calidad y durabilidad del acabado final. Un profesional de la pintura automotriz que aplica este conocimiento garantizará resultados óptimos, con acabados brillantes, uniformes y libres de defectos, reflejando dedicación y pericia en cada trabajo.

❓ 15 Preguntas frecuentes (FAQ) sobre defectos de pintura automotriz

1. ¿Por qué aparece la piel de naranja en el barniz?

Por viscosidad alta, baja presión o mala técnica de aplicación.

2. ¿Se puede eliminar la piel de naranja sin repintar?

Sí, mediante lijado P1500–P3000 y pulido.

3. ¿Qué es lo más importante para evitar polvo en la pintura?

Una cabina limpia y la ropa adecuada del pintor.

4. ¿Cómo evitar descolgues en el barniz?

Controlar la cantidad de producto y mantener una distancia constante.

5. ¿Qué causa los velados?

Humedad elevada o diluyentes demasiado rápidos.

6. ¿Los cráteres siempre son por silicona?

En la mayoría de los casos sí, aunque también pueden deberse a aceite del compresor.

7. ¿Puedo corregir burbujas sin repintar?

No, hay que lijar hasta eliminarlas.

8. ¿Por qué se marcan los arañazos de lijado?

Por saltarse granos o no eliminar la marca previa.

9. ¿Cómo evitar diferencias de tono?

Usando espectrofotómetro y evaluando con luz natural.

10. ¿El metamerismo es un error del pintor?

No siempre; es inherente a algunos pigmentos y a la luz.

11. ¿Qué provoca el bandeado en metalizados?

Técnica inconstante y mala distribución de la base.

12. ¿Sirve la mano de igualación para todos los colores?

Funciona especialmente en metalizados y perlados.

13. ¿Es obligatorio rebarnizar después de un lijado por polvo?

Solo si el polvo es muy abundante.

14. ¿La temperatura afecta la calidad del acabado?

Sí, influye en evaporación, nivelación y brillo.

15. ¿Qué defectos son los más comunes en talleres?

Piel de naranja, polvo, descolgues y cráteres.